Nacional · Principal · julio 12, 2026

Economía mexicana presume empleo, pero enfrenta menor margen fiscal

El empleo formal marca récord, pero el bajo crecimiento y la recaudación presionan el margen fiscal del gobierno.

El dato claveEl empleo formal marca récord, pero el bajo crecimiento y la recaudación presionan el margen fiscal del gobierno.

El gobierno federal cerró la semana con una narrativa económica positiva, basada en inversión, empleo formal, salarios reales, exportaciones y baja desocupación; pero los datos de crecimiento y finanzas públicas muestran un margen fiscal cada vez más estrecho.

Palacio Nacional presentó 12 indicadores para sostener el mensaje de estabilidad económica. Entre ellos destacó el crecimiento anual de la inversión fija en abril y el avance del consumo privado, según la Presidencia.

El dato más visible fue el récord de empleo formal en junio de 2026. El IMSS reportó cerca de 22.8 millones de puestos de trabajo afiliados, la cifra más alta registrada para un mes de junio.

Ese indicador permite al gobierno reforzar una narrativa de mercado laboral sólido, con más trabajadores registrados, mejores salarios de cotización y menor presión en la tasa de desempleo.

El contraste está en el crecimiento económico. El INEGI informó que el PIB disminuyó 0.6% a tasa trimestral en el primer trimestre de 2026, con cifras desestacionalizadas, aunque todavía mostró un avance anual de 0.4%.

La debilidad no fue aislada. En el mismo periodo, las actividades primarias bajaron 1.7%, las secundarias 1.0% y las terciarias 0.4% frente al trimestre previo, de acuerdo con el reporte del INEGI.

El problema de fondo es fiscal. De enero a mayo de 2026, los ingresos tributarios cayeron 1.4% real anual y los ingresos totales del sector público retrocedieron 1.8%, según cifras oficiales citadas por reportes económicos.

Hacienda ha señalado que el consumo ayudó a compensar parte de la caída, con mayores ingresos por IVA, IEPS e impuestos a las importaciones. La recaudación del IVA creció 3.3% real anual a mayo, favorecida por el dinamismo del consumo interno.

La presión aparece porque otros componentes muestran menor fuerza. El ISR quedó por debajo de lo programado y los ingresos petroleros también disminuyeron, lo que reduce el margen de maniobra para financiar gasto público sin ajustes adicionales.

El conflicto político no está en que los indicadores positivos sean falsos, sino en que no alcanzan para despejar las dudas sobre el mediano plazo. Un mercado laboral fuerte ayuda, pero no sustituye crecimiento sostenido ni ingresos públicos estables.

El gobierno necesita sostener programas sociales, subsidios energéticos, vivienda, infraestructura y seguridad en una economía de bajo crecimiento. Esa combinación obliga a administrar con precisión el gasto y a evitar que la desaceleración golpee la recaudación.

La lectura política es clara: el discurso económico seguirá siendo optimista, porque hay datos que lo respaldan. Pero si los ingresos públicos vuelven a caer o el PIB mantiene bajo dinamismo, Hacienda tendrá que elegir entre ajustar gasto, elevar deuda o moderar metas de inversión.

Para Sheinbaum, la economía sigue siendo un activo comunicacional. El riesgo es que el margen fiscal se vuelva el límite real de esa narrativa.