Principal · Salud · julio 29, 2026

¿Los refrescos prebióticos son tan saludables como prometen? Un estudio pone en duda sus beneficios

Los refrescos prebióticos se han convertido en una de las tendencias más populares dentro del mercado de bebidas saludables. Promocionados como una alternativa a los refrescos tradicionales, prometen favorecer la salud intestinal gracias a…

El dato claveLos refrescos prebióticos se han convertido en una de las tendencias más populares dentro del mercado de bebidas saludables. Promocionados como una alternativa a los refrescos…

Los refrescos prebióticos se han convertido en una de las tendencias más populares dentro del mercado de bebidas saludables. Promocionados como una alternativa a los refrescos tradicionales, prometen favorecer la salud intestinal gracias a su contenido de fibra prebiótica, además de ofrecer un menor aporte calórico. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que sus beneficios podrían no ser tan significativos como indican algunas campañas de marketing.

El estudio fue presentado durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición y analizó la composición nutricional de estas bebidas que han ganado popularidad, especialmente en Estados Unidos, donde sus ventas alcanzaron un valor estimado de 777 millones de dólares en 2025.

La investigación estuvo encabezada por Carlos Soto-Díaz, estudiante de doctorado de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, quien señaló que los consumidores deben revisar cuidadosamente las etiquetas nutricionales antes de asumir que estos productos representan una opción especialmente saludable.

Según el especialista, aunque existe evidencia científica de que ciertos tipos de fibra prebiótica benefician al microbioma intestinal, todavía no está claro si las cantidades presentes en la mayoría de estos refrescos son suficientes para generar un impacto importante en la salud digestiva.

Los prebióticos son un tipo de fibra que el organismo humano no puede digerir. En lugar de ser absorbidos, llegan al intestino grueso, donde sirven de alimento para las bacterias beneficiosas que conforman el microbioma intestinal, un conjunto de microorganismos que participa en funciones como la digestión, el metabolismo y el sistema inmunológico.

En los últimos años, nutricionistas e influencers especializados en bienestar han impulsado el consumo tanto de prebióticos como de probióticos. Mientras los probióticos aportan microorganismos vivos considerados beneficiosos, los prebióticos favorecen el crecimiento y la actividad de esas bacterias saludables.

Para evaluar qué tan saludables son los refrescos prebióticos, los investigadores analizaron los ingredientes y la información nutricional de 108 bebidas comercializadas en Estados Unidos entre 2021 y 2025.

Los resultados mostraron que, en promedio, cada lata de 12 onzas contiene alrededor de 35 calorías, 5 gramos de azúcar y 5 gramos de fibra.

Estas cifras colocan a los refrescos prebióticos como una alternativa con menos azúcar y calorías que los refrescos convencionales y muchas bebidas de frutas. Sin embargo, todavía contienen más azúcar que las bebidas sin azúcar, como los refrescos light o las aguas minerales saborizadas.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue que la cantidad promedio de fibra presente en estas bebidas podría no ser suficiente para convertirse en una fuente importante de este nutriente dentro de la alimentación diaria.

Aunque algunas marcas ofrecen entre 2 y 9 gramos de fibra por lata, los especialistas consideran que los consumidores no deberían depender de estos refrescos para cubrir sus necesidades diarias de fibra, ya que existen alimentos naturales que aportan mayores cantidades junto con vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos.

Otro punto señalado por el estudio es el llamado «halo saludable», un efecto que ocurre cuando ciertas frases publicitarias generan la percepción de que un producto es más nutritivo de lo que realmente es.

Soto-Díaz explicó que algunas bebidas destacan en sus etiquetas afirmaciones como «sin azúcar añadido», aunque contienen cantidades importantes de azúcares naturales provenientes de ingredientes como jugos de frutas. Esto puede llevar a los consumidores a pensar que el producto es mucho más saludable de lo que indica su perfil nutricional completo.

Por ello, los investigadores recomiendan observar no solo las declaraciones publicitarias, sino también la cantidad total de calorías, azúcares, fibra y el uso de edulcorantes presentes en cada producto antes de incorporarlo de manera habitual a la dieta.

Los especialistas también recuerdan que la mejor forma de obtener fibra prebiótica sigue siendo a través de alimentos naturales. Entre las fuentes más recomendadas se encuentran el ajo, la cebolla, los plátanos, los espárragos, la soya, la alcachofa de Jerusalén y los cereales integrales, alimentos que además aportan otros nutrientes esenciales para el organismo.

Finalmente, los autores subrayan que estos resultados aún deben interpretarse con cautela, ya que fueron presentados en un congreso científico y todavía no han sido publicados en una revista especializada ni sometidos al proceso de revisión por pares.

Mientras tanto, el estudio invita a mirar con mayor atención las etiquetas de estos productos y a recordar que ninguna bebida, por sí sola, sustituye una alimentación equilibrada y rica en alimentos frescos.